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martes, 6 de mayo de 2014

UN TREN SOLO DE IDA



Empiezo a escribir en este espacio y, de veras, muchas piezas se mueven en alguna parte, dentro. 
Visito este pecio con respeto, llena de cariño. Y lo hago para iniciar un reguero de migas de pan, al final del cual vuelvo a dejar palabras. 
Os invito a compartir conmigo esta nueva etapa del viaje, en mi tren solo de ida.

domingo, 3 de junio de 2012

LÁGRIMAS AUDACES



Me siento como si regresara después de un largo viaje. Al fin de vuelta, al fin en casa. Respiro profundo y se me saltan las lágrimas. Es de cansancio, de echar de menos, de hallar el calor intacto esperándome, con esa mentira al borde de los labios, todo va a ir bien, todo va a ir bien. Me vale la mentira, me la bebo. Nunca debí marcharme, tal vez. La vida obliga. Me quito los zapatos y abro las ventanas. Sacudo las sábanas que convertían mis muebles en fantasmas. El polvo reverbera, se demora en los haces de luz. Me llega el ruido de la calle, las paredes me abrazan de nuevo. La cama, el sofá, mi mesa de trabajo. Aquí estoy. Donde puedo ser tierna y no avergonzarme de ser quien soy. Reconocer mis hierros, sostenerme, enmendar los yerros a golpe de martillo e incandescencia. He vuelto a mi casa hecha de letras. Con algunos sueños menos, fatigada, llena de sudores. He visitado algunos sitios este tiempo. Algunos ciertamente tenebrosos. Otros parecían lugares de dicha y solo escondían dolores vestidos de fiesta. Por suerte hay posadas bondadosas, las de siempre, y consuelan de los que se van sin avisar, de los que son tan pequeños que siguen necesitando hacer daño para creerse grandes, de los que la vida te arrebata, de los que amenazan con arrebatarnos. A todos se los quiso, aunque de eso ya nadie se acuerda. Salvo los viejos papeles, algunas lágrimas, y estas paredes cariñosas que me abrazan, que parecen encorvarse a mi paso para abrazar mis dudas. Al fin en casa. Respiro profundo y se me saltan algunas lágrimas audaces.
Os he echado mucho de menos.