martes, 6 de noviembre de 2012
DOS ESPAÑAS
lunes, 5 de marzo de 2012
HÁMSTERS
Hámsters que corren dentro de su rueda. Ruedas que se deshacen con el tiempo, con la lluvia. Tantos empeños. ¿Qué comerán los hámsters? Corren, miran por las ventanillas de los trenes. Miran los relojes, algunos son blandos, se reblandecen con las copas, por las noches, cuando se pasea al lado de otros hámsters, y no se cruzan los caminos, ruedas de miedo, de orgullo, de aislamiento. Por no reconocer nuestra extraña pobreza, o que no sabemos ni qué comen los hámsters. Incapaces de cuidar de nosotros mismos. De entender que no se trata de encontrar las 70 veces 7 diferencias que nos hacen peores que los demás, peores hámsters, en peores ruedas. Y sin saber qué podrá saciar nuestro apetito. Ay, si un día nos bajáramos de la rueda. Y viéramos que el mundo sigue girando sin tanto, baldío, empeño.
lunes, 30 de enero de 2012
RECESIÓN
Que fácil si no doliera, a cada paso, cada centímetro de universo que se expande, se separa.
martes, 22 de noviembre de 2011
ADIVINOS
¿Quieres saber cómo será tu vida dentro de diez, veinte años? Nada más fácil. Solo detente y observa lo que piensas. Cómo lo piensas. Las emociones. Adivinar el infierno es fácil. Solo hay que dejarse vencer por la ira, por el rencor, por la envidia. Por la cobardía, o la pereza. Echarle siempre la culpa a los demás. Asegurar que el cielo no existe, sino solo las nubes.
Pero aún necesitamos los milagros, los misterios, creer en el destino inexorable. Nada más fácil. Mirar a los ojos de la gente, recordar, escuchar y luego mirar adentro y ver qué será de nosotros. Solo para valientes.
viernes, 30 de septiembre de 2011
RIEN DE RIEN
jueves, 15 de septiembre de 2011
PREGUNTAS. Perdón I
¿Qué pasa después de la ofensa? ¿Cuál es el verdadero significado del perdón? ¿Es ser como el agua, que vuelve a la normalidad después de recibir la piedra? La guarda en el fondo, quizá la arropa en fango y la olvida, en su seno cálido o helado. O la deja posarse junto al resto de piedras. No la devuelve a la orilla, envuelta en un tsunami.
Es posible que asumir la capacidad del otro para dañarnos sin querer con su conducta sea asumir la propia imperfección. Qué cosa más intolerable: nosotros, que siempre tenemos la razón; nosotros, que siempre merecemos el perdón. Seres impolutos que hallamos siempre la culpa en los demás, y nunca preguntamos al espejo. Seres impolutos que vemos humanidad en nuestras ofensas y agravio en las de los otros. Que en nuestra ceguera consideramos soberbia la generosidad del que nos regala la remisión de nuestra falta, el milagro del olvido.
¿Cuál es la magnitud de éste? ¿En qué sustrato debería permanecer la deuda? ¿Cuánto tiempo hace falta para domar las mareas? De lejos, las rocas se convierten en piedras. Las olas, en ondas que apenas rompen la superficie de la calma. ¿Es la distancia la solución? ¿Lo es acaso el tiempo?
Lejos, pasados los años, seguimos siendo imperfectos.
¿Basta con apartarse de las manos que tiran piedras a los trenes, a los lagos? Piedras que reboten contra la superficie. ¿Terminará alguna vez la eterna infancia?