jueves, 25 de noviembre de 2010

Y NADA MÁS




Lo más cruel, a veces, es pensar que esto de hoy dentro de nada parecerá una tontería. Un diminuto instante. Será una tontería. O no será nada. Es cruel pensar en qué quedarán las ilusiones de hoy, pasado el tiempo. Constatar lo ridículo de nuestro empeño. Sísifos cotidianos buscando alguna cosa que perdure, montaña arriba, sin darnos cuenta de que nada, salvo lo que es, lo hace. Perdura. Cielos azules por donde las nubes se pasean libres. Pensamientos. Hasta hacernos creer que la naturaleza del cielo es estar nublado. y nuestra obligación, perseguir las nubes. Atraparlas y ver que son agua en un cesto, arena entre los dedos.
Cómo vivir donde nada es seguro. Padres que envejecen y desmenuzan nuestra infancia como barro entre sus dedos callosos. Amigos que dejan de quererte, amantes muertos. El propio corazón, en lista de espera para otra cirugía. Cómo vivir cuando has olvidado entre el caudal de siglos de viejos caminos, recuerdos y deseos, que perteneces al cielo.

lunes, 15 de noviembre de 2010

NADIE VERÁ SU CASA

Merece la pena pasarse por aquí. ¡Gracias, Alf!

¿Se cansará ella de mirar por la ventana y no ver pasar a nadie? ¿Puede uno saturarse de belleza? ¿Jugará a tratar de ver su casa, la casa de sus padres? ¿Perderá el tiempo ante el espejo? ¿Cómo afectará la gravedad a sus pequeñas, humanas, inconsistencias?

Qué hermoso resulta pensar que lo grande está compuesto por todo lo pequeño.

Qué liberador ser tan pequeño.

La saludo con la mano, aunque no pueda verme.

viernes, 5 de noviembre de 2010

BELÉN

La foto la he cogido de aquí.

Hay un río pequeño en el fondo. Desde arriba parece increíble que ese hilo de papel de plata haya sido capaz de disparar todos los cañones. Tiene agua dulce, en él no encontrará nadie ninguna caracola. Nadie arrullará olas del mar, ni creará la ilusión de que existe algo más grande.

El sustrato era maleable. Todos empezamos siendo niños y desde entonces las palabras se clavan como arados en la carne. Y todo el resto de lo que somos es el hueco, el aire, ese limbo de los besos no dados, del amor inédito. Hoy miro desde lo alto todo ese paisaje. También la tristeza morirá el día del viaje. Quizá merezca la pena hacer un ejercicio de autocartografía, tratar de poner nombres, y entregar el mapa. Por si algún día existe una biblioteca de verdad de humanidades. Quizá haya alguien con ganas de ver, de verme, de emplear sus ojos. De divertirse. Reconozco en las aguas ridículas del río todas las preguntas, todos los sabotajes. Todas las mentiras. Todas las mentiras que he creído una a una. De repente siento ganas de desmontarlas, de hacer mío ese paisaje. De armar el Belén.

Y ponerle una presa al puto río. Hacer un embalse enorme, un pantano donde puedan bañarse las princesas. Y un puente romano, que estoy hasta el moño de mojarme los pies al vadearlo. Plantar césped artificial en cualquiera de sus lindes arcillosas. Y una decena de ovejas que pasten sin cuidado, y seis patos amarillos fuera del agua, del mismo tamaño que las ovejas. Porque nunca hay la misma escala para todos, al fin lo sé, y aquí la verosimilitud me trae al pairo. Como la realidad, que es la primera mentirosa. También un cerdo grande que sepa echar las cartas. Y siete reyes magos montados en Ferraris. Los camellos pastan, ríen mirando a Oriente, se ponen de cerveza hasta la chepa. En el pesebre una madre soltera acaba de adoptar a un niño. Y San José, que sabe que es el padre, exhausto después de la cesárea, cae rendido a los pies de la mujer, enamorado, y le dice que en cuanto abran el registro civil le dará su apellido por orden alfabético y todo el amor y el dolor del mundo. Los pastores aplauden y tiran pétalos de rosa. Y aparece una estrella gigante con un telescopio Hubble de la mano. En la cola de la estrella viaja el Halcón Milenario y Han Solo sonríe como solo saben sonreír los sinvergüenzas, abre una ventanilla a golpe manivela y arroja cientos, miles de octavillas. Leia, te amo, dicen. Y Leia que es una lavandera arrodillada al borde del puto río, se pone roja y le odia más que nunca, pero lo saluda con su mano hinchada por el agua, le tira un beso, se conforma. De aquí a cien años, todos calvos, piensa, y me mira, y confiesa que en el fondo también le ama, y que ha visto un vestido precioso de Pronovias. Me dice que ya basta por hoy, que lavará mañana las sábanas que quedan. Y a mí, que ya me vale, poner tan fría el agua del maldito río. Y que está hasta los rodetes de tristezas: que deje de escribir de una vez y que me vaya a la peluquería para estar presentable el día de la boda. Ha invitado a un Jedi que quiere presentarme. Siempre me han excitado los hombres con falda, hábito, abrigo hasta los pies, capa. Y espada. Así que os dejo.

sábado, 30 de octubre de 2010

HORIZONTALES


Es sábado. Halloween. Me pinto los ojos aún más negros y salgo a la calle. Está lloviendo en Madrid. Puede que sea el otoño, pero ya pienso en términos de invierno. Los sábados la gente parece estar feliz. Cenan en grupo, se toman unas copas. Los jóvenes hacen botellón bajo las marquesinas, ni en un delirium tremens se acercarían a imaginar lo que les espera. La vida se desliza hacia la calle Montera. Madrid está lleno de hombres-lobo que caminan deprisa, que piensan en la conveniencia de que el Madrid-Barça se juegue en lunes. Y de mujeres-bruja como yo atrapadas en tópicos de cáncer. Por no ser original hoy estoy amarga. Voy a pintarme también los labios de rojo, usaré un retrovisor para mirarme (no hay retrovisores cuando pienso, cuando escribo). Oigo mis tacones sobre el pavimento. Veo gente disfrazada de vampiro y pienso que el mundo está poblado de fantasmas que no reconocemos. Esta noche, horizontales, también tú y yo seremos uno. Es probable. Tardaremos una hora más en llegar al invierno.

lunes, 18 de octubre de 2010

SER UN GATO Y TUMBARME AL SOL


Nadie nos enseña a vivir. Nos enseñan a tragar, a lavarnos los dientes, a atarnos los cordones. A llevar hechos los deberes. A jugar con los amigos. No pain no gain. A no coger caramelos de los desconocidos. Nos enseñan que existe un príncipe y que debemos ser princesas. A buscar un trabajo, un puesto fijo, de funcionario a ser posible, la misma mesa, el mismo horario, el mismo dinero a fin de mes, más los trienios. Nos enseñan a moderar la rabia, a ceder el asiento, a callarnos la boca. Nos enseñan que amar sin ser correspondido es humillarse. Que mostrar los sentimientos significa ser débil. Nos enseñan que más vale el pájaro en la mano, incluso a ser el pájaro en la mano, a veces. Que hay que ganar mucho dinero y comprarse una casa. Nos enseñan a manejar las palabras para tener siempre razón, aunque no sea cierto. Nos enseñan a dar las gracias y a pedir por favor. A aceptar como es la vida que no nos den las gracias, ni nos pidan por favor, ni nos concedan aquello que pedimos.

Nos enseñan a ganarnos la vida, y mientras se nos escapa a borbotones.

Nos enseñan a creer que necesitamos merecernos lo bueno que nos pase. Que nos merecemos los castigos.

Nos enseñan que hay que ser mejor que el otro. Que somos algo diferente del otro. Que valemos más que el otro, que estamos separados.

Pero nadie nos enseña a vivir.

Yo siento que no quiero aprender más. Que no sirvo para esto. Que la profesión de humana a mí me viene grande. Que quizá valga más la pena ser un gato, tumbarme al sol, ronronear, y permitir que el sol de octubre me acaricie.

sábado, 9 de octubre de 2010

CAMBIOS DE ESTADO


Esta que ahora es nube, durante mucho tiempo ha sido cardo borriquero, estado en el que di después de vivir como flan algunos meses

un flan al que se le pasó la fecha

y ahora soy nadie

pero antes lloré más de lo que soy capaz de recordar

un auténtico coñazo, que es otro estado bastante pavoroso:

el del aburrimiento

(¿alguien más se ha dado cuenta

de que empecé en prosa y me he pasado al verso?)

en fin

una es variable, viento y veleta,

aunque lo que ha sucedido es que di un salto y me encontré instalada en otros ejes cartesianos. Y de repente la coherencia pasó a ser algo como de otra galaxia. Y yo extraterrestre feliz, sin distintivo, sin tener que justificarme a cada paso, sin tener que mirarme al espejo y recordarme que entre lo que sueño y lo que tengo hay acaso un par de diferencias. Nube, flan, cardo, calimero, coñazo, prosa, verso, otra vez prosa, viento, veleta, humana, extraterrestre. Una noche de sábado, escritora. Mañana domingo, arriera. En esta vida láctea nos encontraremos.

Ah. También he descubierto que hay amores que no se dejan encuadrar en ningún eje. Los muy cabrones.

lunes, 4 de octubre de 2010

MISS CELÁNEA

1* A veces me dan las tantas escribiendo. Me dan las palabras, los labios, el tiempo, en pleno rostro, como un viento salvaje, o el vals de un minuto de lluvia. Ráfagas. Que voy en dirección contraria. Decido bajar los puertos marcha atrás porque no soporto los filos de hielo en la cara. Porque ya está bien de cicatrices. A veces las palabras no valen ni el tiempo que tardan en decirse. A veces escribo porque amo y es entonces que debo soltarlo de la mano, para que me estalle y ya no tenga remedio. Y porque la libertad es un bien público. Otras conjugo en voz alta la pesadilla para que nunca suceda. Y siempre prefiero esperar al día para ponerme a soñar. De mis absurdos ejercicios de coherencia nadie podrá dar parte alguno. Ni siquiera yo. Si querías oírlo, aquí lo tienes. Tú también mañana serás otro.


2* Disolución: Ya no hará falta decidir quién es el agua y quién es el aceite.
(¿Lo veis medio vacío o medio lleno?)


3* Es lunes, es otoño. Por primera vez en meses tengo los pies fríos. Recuerdo de la anatomía. Soy algo más que un pez, algo más que un recuerdo. Paseo entre los brocales, morosa, algo esperanzada. Domino una sed que es horizonte. Algunos los adorno con macetas. Soy una pastora pertrechada de cubos, cuerdas y poleas. No volveré a echar monedas, ahora sé que no han de costar dinero los deseos.