viernes, 27 de julio de 2012

TABULA RASA



Una vez hubo pasado el fuego, todo en el lugar quedó en su sitio. Las piedras, negras de humo. Los árboles, aún en pie, gruesos trazos de carboncillo sobre el papel del paisaje. Las ramas, las hojas supervivientes, como una red de finas trabéculas en equilibrio inestable. Pronto dejó de salir humo del suelo, y se marcharon todos: los bomberos, los amigos, los últimos ancianos del lugar. Los ánimales se habían ido ya con las primeras llamas. Ni un pájaro, ni un insecto volador. Las arañas al fin fundidas en materia con sus telas. Los gusanos en lo más hondo, cavando. Un silencio mineral atrapó los espacios en blanco, el cielo, la arena calcinada, el suelo lleno de cristales. Todo lo que el dolorido viento se permitía era caracolear a ras de suelo, apenas mover las cenizas de sitio. El tiempo empezaba a rizar y a teñir de sepia los bordes.
Entonces apareciste.
Y soplaste, con toda la capacidad de tus pulmones.

8 comentarios:

Rosa dijo...

La desolación después del desastre del fuego...
Qué bien lo cuentas Leo.
Besos desde el aire

Miguel de Esponera dijo...

...Y se reavivó el fuego desde sus últimas brasas, buscando más materia combustible. El fuego se quemó a sí mismo, y todo quedó dispuesto para las primeras lluvias que un día vendrán.

PULGACROFT dijo...

Fondo: lo que vengo diciendo hace tiempo: "me cagüen todos los que tiran colillas provocando incendios"

Forma: me ha encantado Leo, como siempre. La forma de expresar la dosolación...impecable e implacable.

;)

Josefa dijo...

Cuanta imprudencia en los humanos para llegar a producir tal desastre...


Es un lujo leerte. ¿Para cuando un libro con tus escritos?
Un beso.

La Rata Paleolítica dijo...

Recuerdo muy bien la sensación de angustia y tristeza y desamparo y rabia y desolación y ganas de llorar que uno siente al contemplar esa devastación, sobre todo cuando se tiene la certeza de que ha sido provocada, intencionadamente o por negligencia.

Tienes una forma de expresarlo muy especial; Un gusto leerte (y aprender de paso alguna que otra palabreja nueva, jejeee).
Besos.

Jesús.

RosaMaría dijo...

Qué duro, triste e indignante es ver los despojos de la Naturaleza después del incendio! Tu prosa me recuerda los incendios en Galicia. Doloroso. Saludos afectuosos.

leo dijo...

Rosa: Más besos para ti. Qué tristes los incendios...

Miguel: Ojalá lleguen esas lluvias, a su debido tiempo y en su justa medida, cuando el suelo al fin esté preparado para ser barrido. Gracias.

Pulgui: Me ha gustado tu distinción entre fondo y forma. ¡Graciñas!

Josefa: Es incomprensible, ¿verdad? que todavía haya gente que no se entere de lo que hay en juego por esas imprudencias. En cuanto a lo del libro... pues no sé. :-)) Mil gracias y un abrazo.

Jesús: Tú has vivido algún incendio bien de cerca, ¿verdad? Echo de menos leerte. Un beso.

Rosa María: Los incendios en Galicia han sido una parte muy dolorosa de los paisajes de muchos de los veranos de mi infancia y adolescencia, así que comprendo muy bien tus palabras. Gracias por venir y un beso.

carmen dijo...

Qué soledad tan inútil, y que triste lo que dices.
Pero qué bien lo dices.
Un beso