jueves, 17 de julio de 2008

CADUCIDADES

Vamos y venimos.
Cuántas sorpresas nos esperan en el cauce loco. Ríos desbocados. Sinsentidos que sólo entenderemos acaso con el tiempo.

Qué difícil resulta no aferrarse. No darle vueltas y más vueltas. No buscar culpables, responsables, palabras mal dichas, llamadas no hechas. No tratar de forzar los acontecimientos, de diseccionar la situación, de aclararlo todo y regresar, impunes, a los buenos tiempos. Qué difícil.
Sólo se puede respirar. Confiar en que todo tendrá sentido, más adelante, quién sabe. Dominar al ego, restarse importancia a uno mismo. No sacar conclusiones. Mirar al pasado y alegrarse: por lo que fue, por lo compartido. Por lo que vendrá. Incluso por los senderos bifurcados.
Y dejar que se vaya, que recorra su camino. Desearle suerte, aunque duela la pérdida. Suerte, sí, amigo.

22 comentarios:

PULGACROFT dijo...

Qué bonito tu post de hoy Leo, me ha gustado, desprende nostalgia y esperanza a la vez, me ha gustado mucho!.

rubén dijo...

Lo mismo digo.

Ara dijo...

Plas, plas, plas. Precioso.
Un abrazote

Belén dijo...

A veces hay gente que se tiene que ir para que otros vengan, eso pienso yo, para queme duela menos, claro...

Besicos

Raquel dijo...

Así es.
Un beso grande

Orleans dijo...

Lo siento,aunque con la precisión y lógica de tu texto,quizá me lamente un poco menos.Da gusto leerte.besos.

Blau dijo...

Los cauces de los rios pueden ser rapidos o calmados, como yo no sé nadar, espero que me toquen los calmados, hala!.

Menos mal que actualizaste ya.

dintel dijo...

Un sinsentido al que con el tiempo le concedemos el sentido, ¿es eso?

Lispector dijo...

Así es Leo, la gente va y viene, al igual que los buenos tiempos, y los malos, claro. Lo importante, y lo que no se nos puede olvidar, es el hecho de que en medio de esos "vientos huracanados", como diría Koji Kabuto, debemos intentar salir lo menos afectados posible. Otro tinto de veranos por los que se van, por los que se quedan, pero sobre todas las cosas, por nosotros mismos. Un abrazo.Tienes un mensajito en mi blog.

Izel dijo...

Y, al final, todo tiene sentido... y si no ya nos encargamos nosotros de buscárselo... para sobrevivir...

Es tan difícil desear suerte (de verdad)cuando duele...

Frabisa dijo...

El amor es el sentimiento menos generoso que conozco. Si forzamos esa naturaleza, la pasamos por el tamiz de la racionalidad, nos damos cuenta que nadie es de nadie y los imperativos son antagónicos de los sentimientos, entonces podremos darnos cuenta que no se puede poner puertas al campo.
No se puede desandar el camino para rehacerlo de mejor modo, lo hecho, hecho está y seguramente fue del mejor modo posible.
Llorar sobre la leche derramada, no tiene sentido, así que siempre hacia adelante y que los recuerdos enriquezcan, nunca que mermen.

Buena suerte también de mi parte para tu amigo que se va y mucha más aún para el o los que tendrán la oportunidad de encontrarte y descubrirte.

un besazo

Josefa dijo...

Estoy de acuerdo. Debemos recordar el pasado, pero por mucho que algunos hechos nos causen dolor siempre debemos dar gracias por lo que nos queda.
Es un placer leer tus escritos.
Un cálido beso.

leo dijo...

Josefa: Siempre queda algo por lo que dar gracias, ¿verdad? Gracias por tu visita y un besote.

Frabisa: Gracias por tus buenos deseos. Me ha gustado lo de "el amor es el sentimiento menos generoso que conozco". Pensaré en ello. Un beso grande.

Izel: Jeje, es cierto, a veces racionalizamos lo malo hasta que nos cuadra y nos resulta asimilable. Pero otras, tiempo después, sencillamente cuadra. Un besote.

Lispector: Todo sería más sencillo si aceptáramos que todos estamos de paso, que no hay nada que sea para siempre. Gracias y un besote.

Dintel: Se lo concedemos o lo evidente termina de caer por su propio peso. Quién sabe.

Blau: Yo también espero que te toquen calmados, o, en todo caso, los navegables. Un besote, mi loqui.

Orleans: Muchas, muchas gracias. Besossssss.

Raquel: Cuesta darse cuenta, asumirlo, pero sí. Graciñas. Y besos.

Belén: El quid de la cuestión está en que duele, ¿verdad? Muchos besos.

Ara: Muchas gracias, guapa. Un abrazo.

Rubén: Mil gracias. Besos.

Pulgui: Me alegro mucho de que te haya gustado. Un besote.

Blau dijo...

Holaaaaa, ya es lunes, actualicemossss....jajajaja

Mariano Zurdo dijo...

Quizás sea una de las cosas más complicadas de la vida, cerrar puertas.
Y duele, claro que duele...
Besitos/azos.

Carmen dijo...

Siempre, al final, por mucho que duela, por muy injusto que parezca el trato que el amigo nos dio, por muchas mentiras en el tintero, pasó para algo. Y antes o después nos daremos cuenta.
Abrazote Leo, que me da una pena enorme irme y no poder leerte en todo el mes.
Carmen

ANA DE LA ROBLA dijo...

Ánimo querida, la vida es una continua despedida. Sólo los libros, la música, la belleza permanecen.
Beso y abrazo.

Fernando Alcalá dijo...

Mi cabeza está completamente de acuerdo con lo que dices, pero mi corazón se resiste. Qué complejos somos a veces!

leo dijo...

Fernando: Sí, jomío. Somos más complicaítos... Besotes.

Ana: Qué razón tienes, y qué calma me da eso: saber que ahí seguirán, los libros, que ellos permanecerán. Siempre me quedarán los Beatles y Bach, además. Besos.

Carmen: Eso me consuela, saber que el tiempo lo pone todo en su lugar, y que siempre se saca algo bueno. Date unos bañitos por mí, por fa... Mil besosssss, guapa.

Mariano: Quién inventaría las puertas... Es de lo peor, duele menos, incluso, cuando te las cierran en las narices.

Blau: Y encima ya es martessssss. Mil besos, Blaucitaaaaaa.

nieve dijo...

Piensa en lo hermosa que es una playa en su desnudez, mi querida amiga. Es el silencio lleno y no hueco. La playa siempre está dispuesta a recibir la ola. Ésta viene y va, pero la playa permanece. Nunca retiene, pero está. Y piensa también en la flexibilidad del lirio. Cuando se desata un vendaval, el lirio se pliega sobre el suelo y después se incorporará en todo su esplendor. A pesar de su aparente fragilidad, no será dañado, en tanto que la rama de un árbol, aparentemente mucho más resistente, por no elástica, se quiebra.

Un besote

leo dijo...

Por seguir con tu símil, la playa sí retiene algo del mar: se queda con la arena, con las conchas, que la van formando. Con un poso que se convertirá en su cuerpo. Y eso sin aferrarse a las mareas.
Gracias.

Revangel dijo...

Me gusta tu blog, Leo. Curioseando en los enlaces de Enrique Páez llegué hasta aquí. Aunque estés ahora de vacaciones creo que vendré de vez en cuando a dar un paseito por tu tren.
Y sí...qué difícil resulta o cómo nos gusta complicarnos la vida. Be water, my friend.
Un saludo.