lunes, 9 de febrero de 2009

AISLAMIENTO




Hay ideas, sentimientos, que crecen como un fuego y pronto se desbocan, se convierten en algo incontrolable. La curiosidad, la ternura, el miedo. La desgana. El aislamiento. También algunas certezas resultan devastadoras. Todo es fuego y lucha, decía mi amigo griego, uno de los que he conocido en el siglo V aC. Cuánta razón. Fuego y lucha. La guerra es la madre de todo. Y tanto que sí. Y no me refiero a todas esas guerras de pancartas, dinero y muertos por toneladas. Sería demasiado humana si lo hiciera. Ésas son resultado de las constantes luchas por lo pequeño. De las guerras que se libran a la hora de comer, sobre el mantel de flores. De las contiendas cuando apagamos la luz, y alargamos el pie entre las sábanas y no encontramos ningún otro pie con que tropezar. Seré poco ambiciosa, pero ésas luchas, sí, son las que me interesan. Aceptar que poca gente hay que escuche, que de verdad le interese salir de sí misma, conocer, de verdad, qué hay al otro lado de unos ojos. Podría hacer puntos y aparte, pero no me da la gana. Esa es otra guerra. La de la ortografía, la de las pobres, tristes, palabras. Este es el reinado de los medios de comunicación, lo que no deja de resultar irónico es que cada vez resulte más difícil encontrar barqueros que te crucen la Estigia. Porque ser una isla es estar muerto. Pero todos tenemos teléfono móvil. No hallar quien te escuche. Reconocerse a uno mismo que los tiempos de la gratuidad, del amor a la conversación, del interés sincero por lo que cobija un corazón ajeno terminaron con los últimos estertores de la juventud. O quizá la juventud murió en esa batalla, la del desinterés. A nadie ya le importa nada que no lleve sus propias iniciales. Y yo poco a poco me consumo entre la ficción del tiempo, o la ficción a secas, y las ganas de saber qué hay detrás de la loca vanidad que parece ser lo único que nos mueve. Por no llamarla guerra.




17 comentarios:

Belén dijo...

Quizá si sea una guerra, pero jamás la he considerado como tal, mas bien lucha, o cabezonería...

Besicos

Elvira dijo...

"Aceptar que poca gente hay que escuche, que de verdad le interese salir de sí misma, conocer, de verdad, qué hay al otro lado de unos ojos."

Poca, sí, pero ¡qué valiosas son esas personas en nuestra vida!

Te he leído tres veces, te escucho, Leo. Muchos besos

Maritornes dijo...

Al final me queda la sensación de que todos nos quejamos de lo mismo. Será esta ciudad, o seremos nosotros, no lo sé. Ya me han arreglado el móvil; y suena y todo. Además lo suelo coger. Ánimo, guapa.

Alex von Arnim dijo...

Hola Leo:
sí, loca vanidad la que nos mueve, pero ya lo pone el manual de instrucciones: Vanitas vanitatis et omnia vanitas
que dado el nivel que hay por aquí para que voy a traducir, no?
Muy bueno lo de los pies en la cama.

Amparo dijo...

Microguerras, por todas partes pinchos, esquinas, aspereza. Sin descanso.

Duro texto
Saludos

dintel dijo...

Espero que si es una guerra se despierte la Lisístrata que todas llevamos dentro. ;) Por cierto, no sé yo si el propio móvil sea Caronte, ya ves tú!

PULGACROFT dijo...

Leo, me ha gustado mucho tu escrito. Yo creo que el problema que tenemos es que lo queremos todo y lo queremos ya. Poco importa la persona de al lado, lo primero es satisfacer nuestro saco sin fondo...
De todos modos, si escarvas un poco debajo de la piel de la humanidad encontrarás la misma soledad de siempre...seguro.

Lispector dijo...

Hola Leo-Leoni, siempre que te leo me identifico mucho contigo, con lo que no estás de acuerdo, con lo que no te parece coherente, justo, digno. Esta vez no es diferente, pero sí creo que siempre aunque la mayoría pase de todo y todos, habrá alguien que al mirarte a los ojos se reconozca en ti.

Josefa dijo...

Perfecto. Todos tenemos ganas de quenos escuchen. A veces me pasa con el teléfono. Pues cuando me llama alguien o al contrario, no tengo prisa en soltarlo.
Me he recreado leyendo este post.

Raquel dijo...

Es un esfuerzo por parte de todos, la voluntad de mantener la intensidad y no perderse en lo que nos diluye.

Un gustazo leerte y escucharte, mi querida Leo.

Blau dijo...

Leo leoo, donde andas? te dejo un besito

Paco dijo...

es la propia naturaleza humana.

saludos

Mariano Zurdo dijo...

Peor que estas guerras son las paces incómodas, la desidia. Así que mejor seguir en la lucha armada (armada de paciencia).
Besitos/azos.

leo dijo...

Belén: Una lucha, una batalla, una guerra ¿es un problema sólo de magnitud? Un besote enorme, mañica mía.

Elvira: Gracias, muchas gracias. Me siento escuchada, no lo dudes. Un abrazo grande.

Mi Mari: Todos nos quejamos de lo mismo, sí, y eso no nos asegura que no caigamos en hacer eso mismo de lo que nos quejamos, además. Gracias. Te sigo debiendo esos vinos. Besotesssssssssss.

Alex de mis entretelas: Lo mismo es que el manual de instrucciones viene en latín... ;) Besis.

Amparo: Duro, sí. Todo quema, ¿verdad? Pincha, como tú dices. Gracias.

Dintel: Jeje, no dudes de los talentos escatológicos del teléfono móvil ;) Gracias.

Pulgui: Me ha encantado lo de la piel de la humanidad. ¿Crees que la misma piel nos cubre a todos? Me gusta pensar que sí: eso explicaría muchas guerras. Un beso grande.

Lispector: A veces te cruzas con unos ojos de esos que dices, que son como espejos, y yo qué sé, en el metro y, de repente, dejas de sentirte solo. Bandera blanca. Un besote.

Josefa: Te imagino más escuchando tú que otra cosa, querida Josefa. Gracias por venir. Y un beso grande.

Raquel: "Mantenerse en la intensidad" ¡Eso sí que es una batalla! Un abrazote.

Blaucita: Te echaba de menos, guapa. Espero que estés bien. Mil besos.

Paco: La naturaleza humana, sí. ¿Te atreves a fotografiarla? Quizá me digas que no haces sino eso. Y tendrías razón. Gracias.

Zurdillo: Armadas de paciencia, sí, siempre: qué bueno. Aborrezco esas paces de silencio que no son sino agresividad pasiva. Mil besos, maestro.

RosaMaría dijo...

No se puede dejar morir la juventud del alma. Si no viene la montaña hay que ir a ella, comunicarse es encontrarse en el otro. Y como ves, aquí estamos. Besote

Fernando Alcalá dijo...

Joder, Leo. Qué reflexión más acertada, me has puesto los pelos de punta por tantas razones (intelectuales, emocionales, etecés) que no sabría cómo comentar en condiciones esta entrada.

Podría citarla entera.

Gracias por compartirla.

leo dijo...

RosaMaría: Gracias por venir y hacer posible esa comunicación. Un abrazo.

Fer: Gracias a ti por tus palabras tan amables. Animas a los muertos, quillo. Un abrazo grande, jefe.