domingo, 1 de marzo de 2009

LENTITUD

Es domingo y llueve.
Día para la calma. Para compartir un café, conversar, reírse en voz baja. Día de intimidad de hogar, de libros, de poesía. Día para hablar de lo que nos llena el alma. Del hechizo de ciertos personajes. De esa pasión dulce que nos invade a los heridos en esta guerra de letras cuando logramos dejar atrás el raciocinio y escribimos; cuando permitimos que salga lo que importa con esa forma que poca gente, si acaso los que nos aman, sabrán entender.
En la lentitud de este domingo más vale conjurar las penas, echar de menos, ser generoso para dar y para recibir. Soñar con el regazo que nos colme. Avanzar un paso más, pequeño, despacio. Con paciencia y cuidado. Recordar que la materia de los sueños es frágil y que sobre ella sólo se puede avanzar con pies descalzos.
Es domingo y llueve.

13 comentarios:

Raquel dijo...

Sí, día para todo eso y todo lo que evoncan tus palabras y su preciosa construcción.

Blau dijo...

Es domingo, llueve y hace frío. El conjuro entre penas y alegrías, quiero chocolate caliente.

Un beso leooo

rubén dijo...

Y, a demás, llueve despacio.

Carmen dijo...

Un bonito día para compartir con personas como tú.
Besote

Belén dijo...

Los domingos son días de ralenti, pero no por ellos perdidos... me encanta estar en casa con el pijama sin hacer nada especial, solo alimentar mi alma...

Besicos

Elvira dijo...

Muy bonito, Leo.

"We are such stuff
As dreams are made on; and our little life
Is rounded with a sleep."

Shakespeare (The Tempest)

Me lo has recordado. Un beso

Izel dijo...

He disfrutao del domingo casi tanto leyéndote, como viviéndolo...

Increíble cómo dibujas con palabras... Un besico

leo dijo...

Raquel: ¿Qué tal fue el tuyo, allende los mares? Un besote.

Blau: ¡¡Chocolate!! Qué buena idea. Cuánto tiempo hace que no me tomo uno bien calentito... Besossss.

Rubén: Sí, es verdad. Los domingos se ralentiza hasta la lluvia.

Carmen: Jo, gracias por decirme esas cosas. Un beso grande.

Belén: Es un gusto no salir, a veces; quedarse con el pijama todo el día y leer, escuchar música, charlar...

Elvira: Gracias por los versos. Qué bien suenan. Besos.

Izel: Muchas gracias. Me alegra mucho que te haya gustado. Un beso.

dintel dijo...

¿Dónde llueve?

Araceli dijo...

Me encantó esa evocación a la maravillosa indolencia. Siempre he pensado que los dias de lluvia tendría que existir una ley que nos prohibiera salir de casa. Que lástima que ahora ya no sea domingo y no llueva!

Anónimo dijo...

Es domingo y llueve. Y entonces no podemos salir, y los niños comienzan a sacar a saco paco tooodos sus jueguetes y a invadir una tras otra las habitaciones de la casa porque en la anterior, en la que esta tirado todo, ya no cabe nadie. Es domingo y llueve, y, como todos los fines de semana, se han levantado mas pronto que nunca y nosotros estamos "mataos". Es domingo y hay que aprovechar para hacer la casa bien porque luego vienen los abuelos, planchar alguna de las toneladas de ropa que fabricamos y preprar una comida con fundamento porque vete tu a saber como comen en el cole... es domingo y estamos deseando que llegue el lunes para ir a trabajar...
(Vale, es medio de coña, les queremos mucho y lo pasamos muy bien, pero los domingos que llueve me cagüen Paco Montes de Oca)

Amparo dijo...

Me gusta esa generosidad para recibir!
Hoy, sigue llloviendo, pero nada de suave sino como debe ser en primavera: a estallidos y arrepentimientos.
Muy bello tu texto

Saludos

leo dijo...

Dintel: Llueve en Madrid. Y en algunos páramos interiores, a menudo.

Araceli: Qué razón tienes. Ojalá la vida estuviera montada de otra manera. Gracias por pasarte.

Anónimo: Jejejeje, cómo cambia el cuento así. Por eso hay tan pocos domingos de lluvia. Lo mismo puedes conseguir que haya menos aún con el carnet de familia numerosa.

Amparo: "A estallidos y arrepentimientos" me ha encantado. Graciñas.