domingo, 7 de junio de 2009

DESEMBARCOS



Siempre se vuelven oscuros los días en los que el miedo gana las batallas. Cuando sube la marea de la duda e inunda todo lo inundable (llega hasta la boca, anega la sonrisa, asciende, va llenando los ojos: pobres, cuánto esfuerzo para desaguar en pequeñas gotas tantos años de aprender abandonos, como tratar achicar con un vaso las bodegas del Titanic).
Cuando menos me lo espero llegan los refuerzos. Desembarcan en las playas protegidas con descaro, roban la arena mojada, que se les queda pegada a las botas, a la ropa, enredada en el pelo. Hay sorpresas al mirar las caras de los aliados: hasta ha venido George Harrison, que se fuma un porro mientras me dice que todo está bien; y la pequeña Beatriz, que con cuatro meses ya ha capturado la inmensidad del sol en su sonrisa y lo contagia por toda la trinchera.
Nadie detendrá su avance. No pienso darle cancha ni siquiera a mi torpeza. De repente siento que todo es posible, que hay fuerzas que se ríen de todas las corazas. Late París en el centro-izquierda de mi pecho

17 comentarios:

Elvira dijo...

Bien por los refuerzos. Que venga el sol con George Harrison, que vuelva la sonrisa y se abra el corazón de nuevo. Es inevitable cerrarlo a veces...

Beso

valerio dijo...

...ya lo decía Tavernier querida Leo... HOY EMPIEZA TODO.

Belén dijo...

Te leo positiva, o es mis ganas de serlo...

Besicos

Blau dijo...

Que grande la pequeña Beatriz!

Besos de lunes

Izel dijo...

Con los refuerzos todo es posible... Adelante!!

Mariano Zurdo dijo...

¡Cuántas Normandías se producen a la altura de nuestras vísceras! Y que no paren, que conquisten lo inconquistable y que detengan lo amenazante.
Ay, esos aliados, qué bien que nos vienen...
Besitos/azos

leo dijo...

Elvira: Inevitable, sí. Ojalá no tuviera que ser así, pero... Un beso.

Valerio: Hoy empieza todo. Cada día empezar de cero. Quién pudiera dejar la mochila fuera, los resabios, la desconfianza. UN beso.

Belén: Positiva siempre, Belén. Aunque también dolorida. Besos.

Blau: Siiiiiiiiiií. Es una criatura preciosa, una cosita pequeña que resume toda la alegría del mundo. Besos.

Izel: Qué sería de nosotros sin los refuerzos. Besos.

leo dijo...

Mariano: ¡nos cruzamos! Sí, Utah y Omaha, el corazón, el hígado... ;-)
Me gusta celebrar ese aniversario, solo que esta vez me pilló un poco revuelta. Gracias a que esta vez tampoco fallaron los aliados.
Un gran beso.
(Soy una malqueda tremenda: te debo una visita a la Clandestina. Espero solucionarlo pronto)

valerio dijo...

No me refería a empezar de cero, sino a empezar de nuevo, a darle 365 oportunidades al año... no se si me explico.

Otro beso.

Anónimo dijo...

LA CABALLERIA PESADA AQUI LEGAAAAAAAAAAA (esa soy yo)
a la caballeria ligera se coge en brazos :)
Cuando amenacen lluvias, vente pa´qui, que siempre tendras un paraguas, y mucho mas.

Como siempre, GRACIAS

Bg

Frabisa dijo...

Enfrentarnos a nuestros propios miedos es librar la más fuerte de las batallas.

Te veo vencedora o con ganas de serlo, eso es muy importante.

un beso

Nacho. dijo...

En esta primavera que creo que está azotando especialmente los ánimos (incluido el mío), bajaba hoy de trabajar escuchando justamente here comes the sun (que por cierto tocamos hace poquito, al atardecer, en el campo, en una fiesta entre amigos...), confiando que ese sol siga viniendo todos lod días. Y justamente después he leído tu blog... ¿Casualidades? Un besito Leo, siempre es una gozada pasar por aquí y leerte. Por cierto, ¿Te contó Alfonso que nos vimos el otro día?. Ah y qué razón tienes con lo de las sonrisas de los peques que tenemos cerca. Anoche los míos me iluminaron...

leo dijo...

Valerio: te explicas muy, muy bien. Y me viene fenomenal que insistas. Gracias, corazón. Besos.

Bego: llevas ya tantos años, toda la vida, siendo mi paraguas que me da no sé qué. Gracias a ti
por toda esa vida. Por todo. Mil besos, hormiga.

Frabisa: Que Dios te oiga. Habrá que ganarle la partida al maldito miedo. Gracias. Besos.

Nachete: Qué no daría yo por haber estado allí, escuchándote cantar Here comes the sun. Cómo echo de menos esos ratos. Una primavera revuelta, sí.
¡Claro que me contó Alfonso que te había visto! Le hizo muchísima ilusión. Me recordó que os debemos una comida :-)) Gracias y mil besos, para Soraya y para los niños. Y por supuesto, para ti.

lore dijo...

Por casualidad(?) hoy también yo pasaba por aquí...Qué gusto leerte Leo, y encontrar en tus palabras un sabor a sosiego, a calma, a esperanza.
Gracias. Es un buen alimento en momentos de cansancio.

Amparo dijo...

Me encanta: late París en el centro izquierdo de mi pecho.
Otra vez un boche brillantísimo.
Saludos

leo dijo...

Lore: Gracias a ti por seguir pasando a verme y dejándome, tú sí, la calma y la esperanza que solo los amigos aseguran. Un beso grande.

Amparo: Gracias. Me anima que te guste. Un abrazo.

Raquel dijo...

Una hermosura!