lunes, 12 de febrero de 2007

VASOS DE AGUA SALADA

Ganar más dinero. Que me toquen los euromillones. Tener una casa más grande, más céntrica, con una terraza, a ser posible y aire acondicionado en todas las habitaciones. Comprar el último modelo de coche, el que más corra, el que parezca más seguro. Adelgazar diez kilos para caber en una talla 38 y poder llevar faldas cortas, pantalones ajustados, camisetas que enseñen un ombligo perfecto en un vientre plano. Y que así guste a los hombres, que me digan piropos, que me consideren guapa, que quieran estar conmigo a toda costa, que me lleven al altar. Vestida de blanco, con traje de diseño. Con una anillo de oro blanco y brillantes que enseñar a las amigas, para mirarlo con deleite. Tener pareja para mitigar la soledad de las tardes de domingo, para planear las vacaciones: viajes largos y placenteros, en los que hacer millones de fotos para luego atormentar a algún incauto. Leer cientos de libros, tomar notas, querer comprarlos todos, hasta que revienten incluso los anaqueles de la memoria. Para luego poder hablar, pavonearse, abrir un blog y volcar toda la rabia, la melancolía, los sueños que jamás se cumplirán y aquellos que puede que se cumplan, tener algo de que hablar en la peluquería. Pasar las noches frente al televisor, admirando, envidiando, con la mente estancada en las falsas miserias de los otros. Cansada de todo y por nada, si acaso por haber recorrido los grandes almacenes de punta a cabo, de haber deseado tener otros pendientes, o esa crema tan cara que promete llevarme de vuelta a los veinte años, del maquillaje de nueva generación que esconde todas las imperfecciones y adopta el color de la propia piel, de no tener dinero suficiente para comprar todas esas películas, los discos, las plumas mont blanc que prometen escribir solas...Vasos de agua salada que no calmarán mi sed de certezas.

6 comentarios:

Palo dijo...

¡joderrrrr!, que diría una que yo me sé, y con su permiso, por supuesto. Me estaba encogiendo según lo leía porque cada deseo o afirmación me iba chirriando en el alma un poquito más. Está visto, tendremos que pasarnos al güisqui con cola marca Día, que es menos glamouroso, atractivo e intelectual, pero es que el agua salada es lo que tiene....

Leo dijo...

Ufffff.Hay días en que una...
Graciñas por participar.
Besotes

Ara dijo...

De tu preciosa entrada, te tomo prestada la última frase. No sé si es por mi proximidad habitual al mar, o porque siento la misma sed qué tú, mi gusto está salado. Como versaba "El principito", lo esencial es invisible. Hay que ver como nos confunde la cromática.
Gracias y besos.

Lore dijo...

Ese es el truco de la sociedad. Tenemos un agujero en el alma, y te manipulan para que intentes llenarla, sin repararlo. De esa forma siempre se garantizan que tu sed no desaparecerá, que tu necesidad no se colmará, tu alma seguirá vacía, por más que intentes llenarla.
Por eso cada día hay más soledad acompañada, más belleza maquillada, más riqueza empobrecida, más felicidad fingida.
Notamos el vacío, pero en lugar de dedicar tiempo y esfuerzo a detectar y reparar la fuga, intentamos rellenar compulsivamente, con soluciones que se compran tan baratas...

Leo dijo...

Supongo que la solución colectiva pasa por la reflexión individual. Y que, en cualquier caso, el proceso esta demasiado embalado como para frenarlo...Como siempre, el remedio me parece que está en el equilibrio, en poner los ojos un poquito más allá de ese horizonte de plástico.
Gracias, como siempre.
Besos

Palo dijo...

Ojalá la reflexión individual contagiara más a la colectividad. Ayer vi "Diamante de Sangre" y se aprecian perfectamente las dos posturas. Lo malo, como siempre, es que la corriente deshumanizada gana adeptos más deprisa, aunque hay fantásticos "diamantes" de dos piernas que dan su sangre para que quede esperanza en la humanidad (es mi poética interpretación, no os preocupéis que no he destripado la peli) En cualquier caso, hay que dar gracias por todas esas personas maravillosas que hacen de este mundo un sitio cada vez mejor. Sobre todo, por aquellos que se entregan hasta el extremo, más allá de las comodidades y facilidades burguesas a las que muchos, por supuesto yo, aún nos aferramos.

Otra cosa bonita.... ¡me estoy enganchando a los blogs por tu puñetera culpa! (con todo mi cariño, claro) ¡Menos mal que me limito a dos, a tres a lo sumo! Si no has escrito por la mañana, me toca conectarme otra vez por la tarde. ¡Loca me tenéis! ¡Así cómo va a trabajar una!

Me encantan las palabras de Lore, y una vez más tiene toda la razón. Se nos está volviendo una poeta. Tendríamos que convencerla para que se apunte a un taller, ¿no crees? Piénsatelo, Lore.

Tengo que poner el freno que me enrollo como las persianas. Bueno, culpa vuestra también (¡qué fácil esto de echar balones fuera!) ¿No queríais que escribiera? Y no, Leo, no pienso abrir uno, que ya sé lo que estarás pensando...

Bueno, ya en serio. Un besote. Y gracias por estar ahí.